Salmo 23


Estamos viendo en casa una serie que nos tiene muy enganchados que se llama House of Cards en la que enseñan la parte oscura de la política americana. Espero que sea ficción pura y dura, la verdad.

Las tramas son espectaculares pero creo que no hay ninguna acción desinteresada en el guion. Los protagonistas son Kevin Spacey y Robin Wrigt. Espectaculares. Una pareja en la ficción que da miedito… ¿Y por qué te cuento esto?. Aparte de para que la veas tú también, porque leyendo una noticia de La Verdad de Murcia esta mañana me he acordado de una de las historias de la serie:

Ahora voy a hacer un pequeño Spoiler así que
puedo entender que no leas de aquí en adelante.

Una de las acciones que lleva a cabo el protagonista es un plan para dar trabajo a todos los americanos que lo necesiten. Este proyecto se llama “America Trabaja” y lo que hace es eliminar pensiones, fondos de emergencia, etc… para poder generar empleo público o subvencionar el empleo privado. Lo que se dice en mi pueblo desvestir a un santo para vestir a otro. Pero ojo, así la gente que trabaja puede ahorrar y pagarse su jubilación. Lo normal, ¿verdad?.

Bueno, la noticia de La Verdad es esta:

Educación quita a un instituto la mitad de plazas de una FP que implantará la UCAM (Si no eres de Murcia la “UCAM” es la Universidad Católica San Antonio, ejemplo del buen hacer donde los haya).

Se ve que en la Consejería de Educación de la Región de Murcia hay alguna seriéfila iluminada (llámese María Isabel Sánchez-Mora Molina o señora consejera) a la que se le ha aparecido la virgen y ha pensado que una buena forma de generar empleo es quitar a la educación pública un grado que está muy solicitado, (unos 200 alumnos que se quedan fuera cada año por falta de plazas), para que así cualquier empleador piadoso, caritativo y con iniciativa pueda afianzar su imperio educativo con esta oferta que la consejería sirve en bandeja de plata.

El señor es mi pastor, nada me falta. (Salmo de David. 23).

Padres a puñetazo limpio


Casualidad. Este fin de semana hablaba con mi amigo José Carlos. Tiene dos hijos estupendos que juegan al fútbol sala. Este año juegan en un equipo un poco más profesional. Los chicos están federados y juegan contra otros equipos de pueblos de la región. Hablábamos de la violencia que generan los padres en esas competiciones que para lo que tendrían que servir es para que los chicos se diviertan y se relacionen con gente de fuera de su entorno más cercano. Deporte y fiesta. Yo creo que debería ser así. En cambio, siempre se habla de la violencia, casi siempre verbal muchas veces física, que los padres de los jugadores generan en esos encuentros haciendo que los chavales jueguen bajo una presión innecesaria y provocando a su vez violencia en su forma de jugar.

La casualidad viene porque hoy he leído en La Verdad de Murcia un artículo que se llama Padres a puñetazo limpio y cuenta las escenas de violencia que se han vivido en dos encuentros diferentes este fin de semana.

Yo me pregunto, si por todos es sabida esta violencia, ¿por que no se lucha contra ella?. ¿Que hacen las federaciones deportivas al respecto?. Deberían prohibir la entrada a los recintos deportivos a los padres que se vean involucrados en este tipo de actos y deberían también penalizar a los equipos cuyos jugadores o entrenadores participen en este tipo de algarabías. Seguro que descendía considerablemente la violencia. Y si esto se hace desde las bases del deporte seguro esta forma de juego sana se contagiaría a competiciones más importantes.