Rocío aprende a volar


Y este regalico que nos hace Lara Bello os lo doy yo a todos vosotros.

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Blanco o negro. Sin medianías.


Se acabó la espera. Toda la presión que tenía en la cabeza se ha esfumado. Tenía claro que aquí jugaba a blanco o negro. Sin medianías. Tenía la esperanza de poder embarcarme este verano en la aventura de construir en el campo pero no ha podido ser. ¡Y por tan poco!. Había hecho el ejercicio de enfrentarme a la desilusión, a la espera, y pensaba que lo iba a llevar mejor de lo que lo llevo. Me decía que si hemos aguantado cuatro años podemos esperar uno más o dos o los que sean pero no puedo evitar sentirme mal. El pensar que no soy capaz sacar a mi familia de este lío en que nos hemos metido me aprieta un poco. Se que es una carga que no me debería pesar pues sabía de sobra que esto podía suceder pero no pude evitar hacerme ilusiones y claro como a la lechera del cuento la jarra se me ha roto. Ahora a cerrar este episodio y a centrar mis ilusiones en mi familia y mis esfuerzos en empezar a preparar el terreno para cuando podamos llevar nuestros planes a cabo. Hoy ya me he levantado mejor. Un poco más contento.

Pum!. Pum!. Como un bombo…


Antes no pensaba tanto en el futuro económico que yo como individuo pudiera tener pero con los nuevos acontecimientos familiares las prioridades están cambiando a un ritmo desenfrenado. Un ejemplo: Hace unos años cometimos la locura de meternos en una segunda hipoteca y aunque las expectativas eran otras no nos asustamos pensando en si podíamos, en un momento dado, vernos ahogados por los recibos. Si hay que estar a “pan y cebolla” se está. Ahora la cosa es diferente. Estamos pensando en arreglar la casa del campo. Darle una lavada de cara para poder irnos a vivir allí con lo justo. El proyecto entero no nos lo podemos permitir pero hay que hacer algo. La casa del campo está en un estado deplorable y con la peque en casa nos da un poco de miedo ir. No queremos accidentes. Además, si pudiéramos ir a vivir allí, podríamos alquilar el piso y la situación sería un poco más llevadera. El caso, y es a lo que voy, los presupuestos que nos están dando se ajustan mucho a los ahorros que tenemos ahora mismo. Antes si nos quedábamos sin dinero ahorrado nos daba lo mismo pues en unos meses nos podíamos recuperar y buscaríamos las soluciones sobre la marcha pero ahora me da un poco de miedo quedarme sin un mínimo colchón. Sin trabajo no nos vamos a quedar, seguro. La recuperación económica puede ser medianamente rápida pero lo cierto es que la pequeña gran responsabilidad que tenemos en casa te cambia por completo la perspectiva de las cosas. Las prioridades son otras y creo que si hemos esperado cuatro años podemos esperar unos meses más. Y todo sin haber recibido el último presupuesto. No me quiero hacer ilusiones pensando en quimeras y la verdad, tengo la cabeza como un bombo de tanto darle vueltas a lo mismo.