Crónica primaveral (III) De feria en feria…

Otro ajetreo bueno que he tenido estas semanas atrás han sido varias ferias a las que he tenido que ir por mi trabajo. Una en Madrid (El salón del gourmet) y otra en Lisboa (Alimentaria). La de Madrid no estuvo mal. Era la primera vez que montábamos stand en IFEMA y la verdad es que es una gozada de sitio comparado con los pabellones de la Casa de Campo donde se hacía hasta el año pasado esta feria. Además, teníamos el hotel justo enfrente y se hizo muy tranquila. Tuvimos un momento WTF! cuando la primera mañana bajamos a desayunar a la cafetería del hotel (hotelazo) y nos clavaron 120 por cada desayuno. Bufet libre y todo lo que tu quieras y menos mal que pagaba la empresa, pero menudo robo. El resto de días nos fuimos a otro sitio “más asequible” e incluso desayunamos mucho mejor. Una cosa curiosa de ese hotel era que si ibas a comer podías fumar pero en el desayuno, que era en el mismo salón, no te dejaban. Cosas muy raras.

La siguiente feria, la de Lisboa, fue mucho más divertida. A parte del sitio que es muy bonito, se hace en el recinto donde hicieron la Exposición Universal. Tuvimos tiempo para salir a cenar un par de noches a sitios estupendos. La primera salimos con el constructor del stand que nos llevo al barrio viejo donde por primera vez pude disfrutar de un espectáculo de fado mientras cenábamos. Hecho a medida de los turistas que es de lo que íbamos nosotros. Una mezcla entre cabaret y fado muy bien cantado. Pues de todos los que se pasearon entre las mesas con las tristes canciones portuguesas sólo dos a mi humilde parecer eran buenos cantantes. Después fuimos a tomar unas copas a un jazz café muy cerquita de donde nos encontrábamos que ya conocía yo de otras visitas. La segunda noche que pudimos salir de cena me llevé a los chicos a cenar a un restaurante al que me había llevado a mi hacía ya unos años y que es de los mejores restaurantes de Lisboa relación calidad-precio-ambiente. Se llama Espaço Lisboa y es una pasada de sitio. Una nave de puerto que han reformado manteniendo elementos antiguos con unos hornos de leña descomunales y con una cocina espectacular. Si vais a Lisboa os lo recomiendo.

Mucho más no pudimos salir pues el trabajo era demasiado agotador (muchas horas) y lo mejor de las ferias es: que se acaban. De momento no tengo que ir a otra hasta octubre que me mandan a Alemania a una feria que hacen en Colonia. Serán cinco o seis días a base de salchichas y codillo asado… Pero eso será otra historia.

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